La madrugada anterior desperté con la ropa mojada. Había un círculo marcado en la polera. Tardé en darme cuenta de que era por leche materna. Todavía aturdida por el sueño entrecortado y el cansancio, me levanté para colocar en los pezones unos protectores que había comprado en la farmacia hace meses y que, hasta ahora, no había tenido la necesidad de usar.
Fui también hasta la cocina donde había guardado este recolector lácteo llamado haakaa (creo que es sueco).
Es un instrumento muy sencillo de usar, aunque puede llegar a presionar la teta demasiado fuerte.
Así, mientras amamantaba con la teta izquierda -la favorita de la bebé- comenzaron a gotear con rapidez los ml del otro pezón.
En la oscuridad de la noche traté de rescatar este concho de leche y guardarlo en una mamadera. Pensé que la bebé lo podía tomar por la mañana, pero últimamente ella rechaza el chupete del biberón alejando mis planes de conseguir una lactancia no tan dependiente de la teta.
Más encima, como una es autoexigente, se me puso en la cabeza que no debo perder ni un ml del líquido materno. Al ver que la bebita no tragó ni una gota, me frustré.
Después, miré mis senos crecidos en dos tallas y dije ya, hacemos lo que podemos. No sumemos estrés ¿ok?
La "naturaleza" es muy sabia, creo que no logramos apreciarla tanto, pronto sentirás el cambio cuándo tus senos te den el aviso de que tú bebé tiene que tomar leche, o cuando ha pasado un tiempo sin darle, ya que crecerán y hasta se podrán llegar a endurecer un poco y eso es porque le leche "ya bajó" y es momento de que tú bebé al mamar, te ayude a descongestionar tus pechos, o seguramente te pasará que tendrás tantas leche que tus pezones por si solos empezarán a soltar un mini chorrito de leche, es increíble la magia del cuerpo y la maternidad, un desafío constante que te sorprende y enseña permanentemente.
ResponderBorrarCreo que ya estamos entrando en esa etapa. Hoy se cumplen 3 meses de la llegada de la bebé <3. Gracias por tu comentario!
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