Esperarte

Ha llegado la hr de dormir, baby
acurrúcate en la almohada alta que tienes. 
La cabeza la acomodas como si fueras una guagua cansada y tranquila.

Pero tú no eres un bebé, baby lo sabes. 
Aunque con tanta terapia, te diré algo cliché, he sentido renacer mis tejidos, mis formas. Mi psique intensa se entrega al mando de mi existir enraizado. 
Y eso no es tan fácil baby. 
Mi problema es que yo quisiera volver a existir siempre. Y ya se ha escrito que ninguna experiencia puede calcar una vivencia anterior.
Ni siquiera el recuerdo, baby. De qué sirve la memoria si te obsesiona volver a existir como tú quieres. 
Entonces ahí pienso en lo que más me convenga rememorar. Y así sigo echando profunda raíz. 

Ya sé de qué se trata todo esto. 
Si? 

Me encanta cuando sabes que te mientes
Compruebo en ti una ingenua lucidez.
Tal vez es eso lo que te hacer querer existir

Para aprender no se necesitas volver a nacer, ser criada, chuparse el dedo, cagarse en los pañales, que alguien te limpie y te mueva en sus brazos hasta dejarte tranquila en un lecho blindado donde soñarás tanto como hoy a tus 33.

Tú naciste contenta y con una lucidez que bordea a tu nicho. Ya sabes que nacer y morir son solo dos puertos en el mar.

Y querida el mar eres tú. La vida son las olas por las que andas aunque no sepa bracear.
Quizás po eso es que me canso pero hoy me puedo dormir tranquila.
Hasta que me despierte de improvisto, ya no tengo miedo ni prisa en esperar mi paz .





"Lo que tenga que ser que sea y lo que no por algo será. 
No creo en la eternidad de las peleas
 ni en las recetas de la felicidad"

 

Rompí la cuarentena

Ayer rompí  la cuarentena. Un cliente que aprecio me pidió hacer un trabajo en terreno por pago extra. Acepté no por el dinero. Realmente quiero que se cumpla un objetivo colectivo que tenemos. Pero salir de casa puso un poco tensa las cosas con las personas que me rodean.

Tod@s le tememos al coronavirus.

Para salir tuve que pedir un permiso especial. Con eso, alcohol gel y mascarilla me fui al paradero que está en la esquina. Pude alcanzar la micro que apenas venía con 2 personas. Como no había tanto tráfico, llegué en media hora a mi destino.

Hice mi trabajo y antes de devolverme una pequeña boliviana de un año me mostró su mascarilla de Minnie. Me agaché para conversarle intentando mantener los dos metros de distancia que se aconsejan para evitar contagio de Covid-19 
¿Cómo pudo esta bebé pasar tanto frío en la calle?. Ahora se va a un albergue para pronto poder viajar. Me despido también de un hombre joven que es de Santa Cruz de la Sierra y está extrañando mucho a su madre. Noto que hay mucho cansancio en 800 personas migrantes. 

¿Por qué estamos en un mundo donde aún hay que restituir la dignidad?

Al regreso paso por el mall más grande de Latinoamérica, el Costanera Center. A las 18 horas ya está cerrado. Para mí es una constatación de la existencia de la pandemia: será que algo se está transformando?

Retomo mi rumbo. En la puerta de la casa me esperan con cloro y una toalla para ir directo a la ducha.