La patrona

 El olor de la patrona me acompañó mientras amamantaba. 

Así llamaba mi abuelo paterno a mi abuela.

La patrona se sentaba en la cabecera de la mesa para contemplar a todo su familión, compuesto por una decena de hijos y nietas.

El olor de la patrona era como agua de rosas. 

Hoy sentí ese aroma y me pregunté si acaso ella habrá amamantado a la decena de hijos e hijas que tuvo.

Qué cansada estaba la patrona en sus años finales y con cuánto amor la atendían.

Gracias por permanecer Nona querida.


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